Por Ramon Alsina Artigues – terapeuta sistémico, constelador familiar y creador del método Playterapia®
Quien se acerca por primera vez al trabajo sistémico se encuentra con un vocabulario propio. Lealtades invisibles, exclusiones, órdenes del amor, campo. Palabras que seguramente te suenan de algo, pero que a veces es mejor entenderlas bien, y que a fuerza de repetirse acaban integrándose.
Aquí están definidas una a una. Con ejemplos concretos, muchos de ellos tal como aparecen sobre la mesa cuando trabajamos con muñecos.
Qué es el enfoque sistémico. El enfoque sistémico entiende a la persona como parte de un sistema (la familia de origen, sobre todo) y no como un individuo aislado. Lo que a alguien le pasa hoy puede tener su origen en algo que ocurrió antes de que naciera. La mirada se desplaza del síntoma a la relación, y de la biografía personal a la historia del sistema.
Los órdenes: las reglas que sostienen un sistema
1. Sistema familiar
El conjunto de personas que pertenecen a una misma familia y que, sin haberlo decidido, están vinculadas entre sí. Incluye a los vivos y a los muertos, a los que se nombran y a los que se callan. No es una lista de convivientes: pertenecer no depende de la cercanía ni del cariño.
Al sistema pertenecen padres, hijos, hermanos (también los que murieron pronto o no llegaron a nacer), abuelos, y a menudo parejas anteriores de los padres, personas que fueron excluidas o que sufrieron un destino grave dentro de la familia.
2. Pertenencia
El derecho de cada miembro a formar parte del sistema, sin condiciones. Nadie se gana el lugar y nadie lo pierde por lo que haya hecho. Cuando alguien es apartado (por vergüenza, por conflicto, por olvido), el sistema tiende a compensarlo a través de otro miembro, normalmente de una generación posterior.
3. Orden
Cada persona ocupa un lugar según su llegada al sistema. Los padres van antes que los hijos, los hermanos mayores antes que los pequeños, la primera pareja antes que la siguiente. Cuando alguien ocupa un lugar que no le toca (un hijo que se pone por encima de su madre, por ejemplo), aparece esa sensación difusa de estar cargando con algo demasiado grande.
En la mesa esto se ve enseguida. La persona coloca su muñeco delante de sus padres, o de espaldas a ellos, o más alto. Y suele sorprenderse de haberlo hecho.
4. Equilibrio entre dar y recibir
En las relaciones entre iguales (parejas, amistades, socios) el vínculo se sostiene si hay intercambio. Entre padres e hijos no funciona así: los padres dan y los hijos reciben, y esa deuda no se salda hacia atrás, se pasa hacia delante.
Mucha gente se agota intentando devolverles a sus padres lo que recibió. No hay forma. Lo único que se puede hacer con eso es llevarlo a los propios hijos, o al propio trabajo, o a la propia vida.
5. Órdenes del amor
El nombre que Bert Hellinger dio al conjunto de estas dinámicas: pertenencia, orden y equilibrio. Su tesis es que el amor, por sí solo, no basta. El amor puede llevar a un hijo a enfermar por su padre. Los órdenes son las condiciones bajo las cuales ese amor sostiene en lugar de destruir.
Lo que se transmite: dinámicas transgeneracionales
6. Exclusión
Un miembro del sistema queda excluido cuando se le niega el lugar: no se le nombra, se le borra de la historia familiar, se le condena. El tío que se suicidó. La hija que se fue con quien no debía. El primer marido de la abuela. El hijo que nació muerto.
La exclusión no borra a nadie. Lo que hace es que alguien de una generación posterior acabe representándolo sin saberlo.
7. Lealtad invisible
El vínculo inconsciente por el cual alguien repite un destino, un fracaso o un sufrimiento familiar por fidelidad al sistema. Nadie decide serle leal a un abuelo arruinado. Simplemente, cada vez que le va bien, algo se cae.
Es invisible porque la persona vive esa repetición como un rasgo propio de carácter, o como mala suerte.
8. Implicación sistémica
Estar implicado significa vivir algo que no es tuyo. Sentir una tristeza que no corresponde a tu vida, un miedo desproporcionado, una culpa sin causa. Detrás casi siempre hay alguien del sistema con quien se ha establecido una identificación silenciosa.
9. Identificación
El mecanismo concreto de la implicación: una persona vive los sentimientos de otro miembro del sistema como si fueran propios. Una nieta que siente rabia contra los hombres sin motivo biográfico y que, cuando pone los muñecos, coloca a su abuela mirando a un lugar vacío donde estuvo un marido violento.
10. Destino asumido
Cuando alguien, casi siempre un niño, toma sobre sí el dolor, la enfermedad o la muerte de otro. La frase interna es siempre parecida: mejor yo que tú. En la mesa aparece con claridad cuando el muñeco de la persona se coloca entre dos figuras, cubriendo a una de ellas.
11. Secreto familiar
Un hecho que la familia calla: una infidelidad, dinero, un padre que no era el padre, un hijo entregado. Lo que se calla no desaparece, cambia de forma. Suele reaparecer en la generación siguiente como una tensión sin explicación, un tema del que «mejor no hablar».
12. Transgeneracional
Todo lo que se transmite de una generación a otra sin pasar por la palabra. Patrones, destinos, formas de amar, formas de irse. No hay una explicación mecánica de cómo ocurre. Hay, eso sí, muchísimos casos en los que la fecha, la edad o la escena se repiten con una precisión que incomoda.
13. Los no nacidos
Hermanos que murieron durante el embarazo o poco después de nacer. Se les suele restar importancia («no llegó a ser nadie») y precisamente por eso su exclusión pesa. Quien viene después ocupa un lugar que no es el suyo: se cree el mayor sin serlo, o carga con una tristeza que nunca supo de dónde venía.
Lo digo con conocimiento propio. Soy el mayor de cuatro hermanos y de un aborto natural anterior a mí. Darle su lugar en la mesa cambió cosas que llevaban décadas quietas.
14. Hijo parentalizado
El hijo que ocupa el lugar de un padre: cuida, sostiene, consuela, media en los conflictos de los adultos. De pequeño parece maduro. De adulto suele ser alguien que no sabe recibir y que se relaciona desde el rol de quien salva.
15. Conciencia familiar
Distinta de la conciencia personal. La conciencia personal dice qué está bien y qué está mal según lo aprendido, y produce culpa o inocencia. La conciencia familiar es más profunda y más ciega: vela por que nadie quede fuera, aunque para lograrlo tenga que llevar a alguien a la ruina.
Por eso a veces lo que la conciencia personal siente como «traición a los míos» es, sistémicamente, salud.
16. Frases de destino
Formulaciones internas que sostienen una implicación y que, dichas en voz alta, la hacen visible: yo en tu lugar, te sigo, lo hago por ti, no merezco más que tú. En sesión no se buscan se prueban, y el cuerpo dice si son ciertas.
Lo que ocurre en sesión
17. Campo
El espacio de trabajo, una vez las figuras están colocadas. Se le da ese nombre porque la escena, una vez montada, empieza a decir cosas que la persona no puso ahí conscientemente. No hace falta ninguna explicación esotérica: quien coloca figuras proyecta, y la proyección tiene su propia lógica.
18. Escena
Todo lo que se coloca en la tabla giratoria y que representa el sistema familiar de nuestro consultante o de nosotros mismos.
19. Movimiento
Cualquier cambio en la escena: girar una figura, acercarla, retirarla, ponerla detrás de otra. Un buen movimiento no fuerza una imagen, revela una verdad. A veces el movimiento correcto empeora la escena, y ese empeoramiento es información.
20. Imagen de solución
La configuración a la que se llega cuando cada uno ocupa su sitio. No siempre es una imagen amable. Puede ser un padre lejos, pero visto. Una madre que se va, pero con el hijo mirándola. La solución sistémica no es la reconciliación, es el orden y encontrar una imagen que dé fuerza a la persona consultante para continuar avanzando.
21. Frase sanadora
Una frase breve dirigida a una figura del sistema. Lo tomo de ti. Es tuyo, te lo devuelvo. Fuiste el primero. Ahora yo vivo. Se dicen despacio, en voz alta, mirando a la figura y sirven para soltar cargas y sanar.
22. Resonancia
Lo que la persona siente en el cuerpo cuando la escena toca algo real: calor, temblor, un peso en el pecho, ganas de llorar, … Es el indicador más fiable de que se está trabajando en el sitio correcto.
23. Dar el lugar
El movimiento central de todo este trabajo. Reconocer a quien fue apartado, mirarlo, nombrarlo, ponerlo en la mesa. No implica perdonar ni justificar nada. Implica dejar de hacer como si no hubiera existido.
24. Cierre
El final de una sesión. Se recogen las figuras con cuidado, se nombra lo que ha aparecido y se deja reposar. Lo que se ha movido sigue moviéndose durante días. Se avisa de esto siempre.
Las herramientas
25. Genograma
Un mapa de la familia dibujado con símbolos: cuadrados para hombres, círculos para mujeres, líneas para las uniones, cruces para las muertes. Recoge tres o cuatro generaciones. Es el trabajo previo que permite ver los patrones antes de tocar una sola figura: las edades que se repiten, las separaciones, los que faltan.
26. Muñecos
En mi caso trabajo con Figuras Playmobil®, pero cualquier figura puede ser usada como herramienta proyectiva. Su ventaja frente al trabajo con representantes vivos es que la escena se ve entera desde fuera, se puede fotografiar, y no hay nadie más en la sala prestando su cuerpo. La persona sostiene el trabajo, la figura solo lo muestra.
27. Cartas Dixit
Ilustraciones abiertas, sin texto, que se usan cuando la palabra no llega. Sirven para nombrar lo que aún no tiene nombre: un lugar, un estado, una escena de la infancia. Se colocan junto a las figuras o debajo de ellas.
28. Ritual sistémico
Una acción simbólica que cierra algo que quedó abierto: devolver, enterrar, entregar, agradecer. Muchas veces es lo que hace que un movimiento hecho en la mesa aterrice en la vida.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta saberse estos términos para hacer una sesión?
No. El vocabulario es útil para quien acompaña. Quien viene a trabajar lo suyo solo necesita colocar figuras y mirar.
¿Es lo mismo el enfoque sistémico que las constelaciones familiares?
Las constelaciones familiares son una aplicación concreta del enfoque sistémico, desarrollada por Bert Hellinger. El enfoque sistémico es más amplio y abarca otras escuelas y formatos de trabajo.
¿Puedo hacer este trabajo de forma individual, sin grupo?
Sí. Con muñecos toda la escena se sostiene sobre la mesa, sin necesidad de representantes. Es el formato con el que trabajo habitualmente.
¿Esto sustituye a un tratamiento psicológico?
No. Es un acompañamiento a procesos vitales (duelos, decisiones, relaciones familiares, bloqueos) y no es un tratamiento clínico ni pretende serlo.
Este glosario se irá ampliando. Si echas en falta algún término, escríbeme y lo añado.